La Comunicación Familiar

La Comunicación Familiar

La Comunicación Familiar

La comunicación es un proceso de interacción en la cual dos o más personas comparten sentimientos, opiniones, ideas, conocimientos, etc. El medio para la comunicación familiar es el diálogo y para que éste se dé, es importante convencerse de que todas las personas, valen igual  y que es posible aprender unos de otros.

Cuando existe buena comunicación en la familia, se produce un ambiente de convivencia y afecto en la casa, pues se comparten valores, tales como el respeto mutuo y la unión. Cuando no hay una buena comunicación, el diálogo se frustra, se crean malos entendidos, se forman prejuicios y todo ello origina sentimientos de enojo, tristeza, etc.

A veces, los malos entendidos pueden darse, por un lado, porque los adultos pueden confundir tu necesidad de autonomía y tus cuestionamientos con falta de respeto. Por otro lado, tu puedes confundir el interés y el apoyo de tus padres con un exceso de protección, o puedes pensar que no confían en ti.

Sin embargo, en general, una buena o mala comunicación depende mucho de algunos estilos para comunicarse o puedes haber aprendido de tus propios padres.

Por ejemplo, hay quienes piensan que ser dominantes y autoritarios es la mejor manera de obtener el respeto de los demás. Por lo general, esas personas reaccionan ante las dificultades de manera agresivas, amenazando, gritando o golpeando a los otros. Es decir, intentan imponer sus puntos de vista al margen de lo que puedan sentir, pensar u opinar los demás.

Por otro lado, están aquellos que cuando reciben algún tipo de agresión o abuso no se atreven a decir nada ni se expresan directamente; es decir, reaccionan en forma pasiva, ya sea por inseguridad, miedo o vergüenza, guardando sus sentimientos para sí.

Ninguna de estas dos formas de relacionarse es saludable ni para las personas ni para la familia. Es importante encontrar la forma de decir lo que se siente y se piensa de una manera adecuada, con serenidad, sin atacar ni agredir a los otros sin quedarse callado tampoco. Esta es la comunicación asertiva y favorece la comprensión y el respeto por el otro, cuando este piense, sienta o actúe diferente.

Cuando las dificultades o problemas que nos presenta la vida, interfieren demasiado en la comunicación familiar, es importante consultar o pedir ayuda. Los amigos, otros familiares, sacerdotes, psicólogos, conciliadores, médicos, etc. pueden ayudar. Lo importante es que los problemas se resuelvan y la familia pueda vivir tranquila.

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