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Las tareas propias de la adolescencia

Pizarra: Las tareas propias de la adolescencia
 Pizarra: Las tareas propias de la adolescencia
Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com
 

Las tareas propias de la adolescencia

Los psicólogos han definido un conjunto de “tareas” que los adolescentes deben llevar a cabo para llegar a ser adultos. Éstas son:

Aceptar los cambios físicos que se inician en la pubertad y que continuarán durante la adolescencia.
Desarrollar su independencia respecto de los padres y de otras personas adultas.
Alcanzar un carácter maduro en las relaciones sociales con ambos sexos.
Prepararse para identificar sus intereses y vocación.
Iniciarse en las responsabilidades cívicas.
Lograr una identidad personal, con una ideología moral y una filosofía de vida.

Mientras resuelven estos desafíos, los adolescentes van desarrollando una forma de ver la vida y un conjunto de normas y convicciones sobre las cuales no están dispuestos a negociar. Asimismo, van construyendo una identidad, es decir, una idea acerca de quiénes son, hacia dónde se dirigen y qué posibilidades tienen de llegar donde quieren ir.

Algunos jóvenes tienen dificultades para resolver estas tareas. Ello puede deberse, en parte, a que aparecen nuevos intereses y motivaciones que es necesario aprender a manejar y satisfacer. Algunos adolescentes, guiados sólo por sus motivaciones e intereses, “olvidan” las tareas propias de la adolescencia.

Las habilidades de la comunicación

Pizarra: Habilidades de la comunicación - Habilidades a desarrollar
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Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com

Las habilidades de la comunicación

① ¿Qué habilidades hay que desarrollar?

Las habilidades de comunicación son tal vez las más importantes entre las habilidades sociales. Entre ellas es posible destacar algunas que sirven como facilitadores de la comunicación.

Elegir el lugar y el momento oportuno para comunicarse.
Escuchar activamente y no sólo “por compromiso”.
Ponerse en el lugar del otro (empatía).
Hacer preguntas cuando no entendamos y pedir la opinión del otro.
Manifestar los deseos y/o los sentimientos con mensajes en los que el sujeto es uno mismo y no el otro (Yo me siento...).
Saber aceptar o estar parcialmente de acuerdo con las críticas.

② Para que la comunicación no se bloquee, debemos evitar:

Hacer acusaciones, plantear amenazas o exigencias hacia las personas.
Hacer preguntas con recriminaciones hacia la otra persona.
Corta la conversación.
Hacer generalizadores del tipo “siempre” o “nunca”.
Juzgar los mensajes del interlocutor.
Interpretar y “hacer diagnósticos de personalidad” de las otras personas.
Establecer disputas sobre diferentes versiones de sucesos pasados.

Fuente: C. Coloma, l. Piscoya y j. Begazo | Desarrollo Humano.

Los derechos humanos y sus generaciones

Los derechos humanos y sus generaciones
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Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com

¿Cúantas Generaciones tienen los Derechos Humanos?

Los Derechos Humanos se pueden clasificar de diferentes maneras, pero la forma más general está relacionada con los momentos en que fueron reconocidos. Cada momento dio origen a una “generación” de derechos.

Primera generación de los derechos humanos: Los derechos civiles o individuales

Derechos Humanos | Primera generación - Naciones Unidas
Pizarra (2): Derechos Humanos | Primera generación - Naciones Unidas
Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com

Estos derechos fueron los primeros en ser reconocidos (entre el siglo XVIII y el XX), y consideran a la persona como un individuo libre y autónomo.

El individuo es un sujeto particular (persona, habitante o ciudadano) que no está ligado a un grupo o colectivo (pueblo o grupo social).

Los derechos de esta generación están directamente relacionados con la preservación de la dignidad humana, y su violación supone atentar contra la libertad y la autonomía personal.

El derecho a la vida es tal vez el más importante de los derechos de primera generación, y es el fundamento básico de la prohibición de las torturas y humillaciones. De este derecho se derivan el derecho a la preservación de la salud y a la integridad física y psicológica.

También se incluyen en esta categoría el derecho a la propiedad, al honor, a la libre expresión del pensamiento y a la comunicación de ideas; el derecho a la libertad de tránsito, de conciencia, de religión y de enseñanza; los derechos de contratar, comerciar, asociarse, reunirse y contraer matrimonio, y por último, el derecho a la intimidad, es decir, la inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia y de los papeles privados.

Asimismo, se incluyen los derechos referido a la posibilidad de elegir gobernantes y de ser elegidos, lo que protege a los ciudadanos de un poder arbitrario.

Segunda generación: Los derechos económicos y sociales

Derechos Humanos | Segunda generación - Naciones Unidas
  Pizarra (3): Derechos Humanos | Segunda generación - Naciones Unidas
Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com

Desde fines del siglo XIX y a partir de mediados del siglo XX, se agregaron a los anteriores derechos que sitúan al individuo en un conjunto social, ya sea por la actividad que desempeñan (trabajadores, empresarios, científicos), o porque requieren de protección especial (menores, desempleados, ancianos, enfermos). Estos derechos comprenden:

El derecho a trabajar en condiciones dignas, a integrar y dirigir asociaciones sindicales habitadas para negociar y a disponer medidas de fuerza y huelgas.
El derecho al descanso diario, semanal y vacaciones pagadas, a la protección de la maternidad y la seguridad social.
El derecho al acceso a una vivienda digna, al esparcimiento, a la educación y a la cultura.

El sujeto de estos derechos puede ser no sólo un individuo, sino una organización social. El papel del Estado es promover estos derechos y procurar la distribución igualitaria de la libertad.

Tercera generación: Los derechos de solidaridad

Derechos Humanos | Tercera generación - Naciones Unidas
  Pizarra (4): Derechos Humanos | Tercera generación - Naciones Unidas
Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com

En la década de 1980, se generalizó el reconocimiento de derechos que recaen sobre sujetos colectivos, como una etnia, una comunidad, una nación, un pueblo o la humanidad. Estos derechos sólo pueden garantizarse mediante la participación solidaria de todos los miembros de la sociedad: Estado, individuos, organizaciones públicas y organizaciones no gubernamentales. Este conjunto incluye:

El derecho a  la paz, que implica la lucha contra los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y atentados contra la paz. Incluye el derecho a negarse a cumplir órdenes que violen leyes humanitarias, de recibir protección contra la violencia y el derecho al desarme por medio de la prohibición de armas de destrucción masiva.
El derecho al desarrollo, es decir, al progreso integral como persona y como colectivo. Incluye el derecho al libre desarrollo de la personalidad y el respeto a la identidad.
El derecho a un ambiente sano y equilibrado, que obliga a los estados a adoptar medidas para prevenir y reprimir los actos que atenten contra la naturaleza.
El derecho al patrimonio común de la humanidad, por el cual nadie puede reivindicar un derecho exclusivo de propiedad sobre los bienes que componen dicho patrimonio.

Estilos al relacionarse con los demás

Pizarra: Ser asertivo - La mejor forma de relacionarse con los demás
Pizarra: Ser asertivo - La mejor forma de relacionarse con los demás
Imagen: Archivo Carpetapedagogica.com

Estilos al relacionarse con los demás

Dependiendo de cómo nos sentimos con nosotros mismos, las personas solemos relacionarnos con los demás de diferentes maneras. Hay tres formas comunes de relación: la agresión, la pasividad y la aserción.

① ¿Funciona ser agresivo?

Son ejemplos típicos de comportamientos agresivos la pelea, la acusación, la amenaza y, en general, todos aquellos comportamientos que signifiquen una agresión a los demás sin tener en cuenta sus sentimientos.

El comportamiento agresivo suele aparecer como consecuencia de la cólera o la ira y de la incapacidad para autocontrolarse. En general la persona agresiva, o que se comporta agresivamente en un momento concreto, no suele sentirse satisfecha de sí misma; lo que consigue es que los demás no quieran tenerla cerca y que también sean agresivos con ella.

② ¿Hay que ser pasivos?

La persona pasiva no sabe expresar sus sentimientos ni defender sus derechos como persona. La persona pasiva por lo general no se siente satisfecha, ya que no consigue decir lo que piensa o siente ni hace llegar su mensaje a los demás. Suele sentirse insegura, poco aceptada y poco tenida en cuenta por los demás.

③ ¿Es mejor ser asertivos?

Se define la asertividad como aquella habilidad personal que nos permiten expresar sentimientos, opiniones y pensamientos en el momento oportuno, de la forma adecuada y sin negar o no considerar los derechos de los demás. En la práctica, esto supone el desarrollo de la capacidad para:

Expresar sentimientos y deseos positivos y negativos de una forma eficaz, sin negar o menospreciar los derechos de los demás y sin generar ni sentir vergüenza.
Distinguir las ocasiones en que la expresión personal es importante y adecuada.
Defenderse, sin agresión ni pasividad, frente a la conducta poco cooperadora o inapropiada de los demás. Así, pues, la asertividad no implica ni pasividad ni agresividad.

La habilidad para ser asertivo proporciona dos importantes beneficios: por un lado, incrementa el autorrespecto, la confianza y seguridad en uno mismo, y por otro, mejora la aceptación y el respeto de los demás, en el sentido de que se reconoce la propia capacidad para afirmar los derechos personales.

La ventaja de aprender y practicar comportamientos asertivos es que se hace llegar a los demás los mensajes, expresando opiniones y mostrando consideración, y se consiguen sentimientos de seguridad y el reconocimiento social. Sin duda, el comportamiento asertivo ayuda a mantener una alta autoestima.

Para aprender a ser asertivos es imprescindible tener bien claro el hecho de que, por lo general, ni el estilo agresivo ni el pasivo sirven para conseguir los objetivos deseados.

La afinidad y el enamoramiento en la adolescencia

  Pizarra: Enamoramiento en la adolescencia

La afinidad y el enamoramiento en la adolescencia

Hay personas con las cuales podemos tener afinidad: nos caen bien, nos comprendemos, tenemos gustos y preferencia similares y podemos hacer cosas juntos. Durante la adolescencia puede existir afinidad no sólo entre los amigos sino también entre un chico y una chica. A dicha afinidad puede sumarse cierta atracción física que suele preceder al enamoramiento.

El enamoramiento es un sentimiento de mutuo agrado entre dos personas que va acompañado de un estado fisiológico. Cuando estamos enamorados, al pensar o al estar cerca de la persona de nuestro interés se producen reacciones en nuestro organismo: el pulso se acelera, nos sudan las manos, se siente nerviosismo, en ocasiones nos sonrojamos y no sabemos qué decir. Además, nuestro cerebro produce sustancias (los neurotransmisores) que nos hacen sentir bien.

Normalmente cuando estamos enamorados tendemos a idealizar a la otra persona. Al sentirnos bien con su presencia o su recuerdo, creemos que es la persona más buena, atractiva, comprensiva y entretenida del mundo. Pero esto no siempre es así: la imagen que construimos de la persona de la cual estamos enamorados es el resultado de nuestra imaginación y no de sus atributos reales.

La duración del enamoramiento es relativa. En los adolescentes suele durar algunas semanas o meses, en los adultos varios años.

La búsqueda de modelos en la adolescencia

Pizarra: Búsqueda de modelos en la adolescencia
Pizarra: Búsqueda de modelos en la adolescencia

La búsqueda de modelos en la adolescencia

En los primeros años de la adolescencia predominan grupos de chicos o de chicas. En estos grupos, las interacciones son relativamente fáciles y el adolescente se siente más seguro que en el “grupo grande”, en el que se incluye a conocidos ocasionados. Este grupo va haciéndose mixto a medida que los adolescentes crecen.

Cuando la persona llegar alrededor de los quince años, la importancia del grupo empieza a disminuir y crece el deseo de desarrollar una identidad individual. Algunos adolescentes, ya sea porque así lo han decidido o porque sus pares los han rechazado, son personas solitarias o aisladas y no pertenecen ni a grupos grandes ni a grupos pequeños.

Los adolescentes suelen fortalecer los lazos con los amigos íntimos, pues ello les permite una expresión más libre de sentimientos de cólera o de ansiedad y les proporciona testimonios de que otros tienen las mismas dudas, esperanzas, miedos y sentimientos fuertes. Los amigos íntimos pueden hacerse críticas, lo que los hace sentir que han encontrado a un amigo o amiga “que realmente los comprende” y que los estima y aprecia.

Mientras esto sucede, los adolescentes buscan personas con las cuales identificarse para lograr que los demás acepten su apariencia, crean y confíen en ellos. Los primeros modelos a los que se recurre son los padres, especialmente cuando son exitosos social, académica o económicamente. Los amigos íntimos o los miembros del grupo son otro referente que puede ser digno de imitar. El medio social también ofrece otros modelos.

La construcción de la identidad

La construcción de la identidad 
Pizarra: La construcción de la identidad

La construcción de la identidad

Cuando el adolescente ingresa a la secundaria se le pide que renuncie a modos de ser y de comportarse que ha venido practicando durante los años de primaria. El abandono de los patrones que ya tenía establecidos supone un cambio en su comportamiento, situación que va acompañada por una serie de preguntas acerca de su identidad.

Para comprender por qué el adolescente se preocupa por saber quién es y qué es capaz de hacer, es preciso recordar:

La adolescencia es una etapa en la que la persona se hace cada vez más consciente de sí misma, pone a prueba sus ideas acerca de quién es y trata de definir cómo quiere ser visto en la vida adulta. Por ello, el adolescente ensaya diferentes roles o papeles hasta hallar aquél que se ajusta a su concepto de sí mismo.

La adolescencia es una etapa en la cual las personas buscan afirmar su estatus individual. Por ello tratan de independizarse y luchan contra las relaciones en las que son subordinadas por su supuesta inferioridad, inexperiencia o falta de habilidades.

La adolescencia supone el incremento de las relaciones de grupo y del interés por ser reconocido y aceptado. También es la etapa en la que surge el interés por el sexo opuesto.

En la adolescencia se produce un rápido crecimiento físico y cambios corporales que modifican la imagen que los adolescentes tienen de sí mismos.

La adolescencia es una etapa de expansión y desarrollo intelectual. Por ello, el adolescente adquiere conocimientos y habilidades nuevas que lo hacen sentirse diferente.

Con los cambios intelectuales se hace posible que los adolescentes evalúen los valores que les proponen y que propongan otros diferentes. Entonces, desarrollan ideales propios.

Los derechos humanos y sus características

Pizarra: Derechos Humanos | Definición de las Naciones Unidas
Pizarra: Derechos Humanos | Definición de las Naciones Unidas

¿Qué son los derechos humanos?

Los Derechos Humanos son aquellos derechos de los que todos gozamos por la sola razón de ser personas, sin ningún tipo de discriminación social, económica, jurídica, política o ideológica. Estos derechos son el fundamento de la dignidad humana y la condición en la que todos sean respetados.
La conciencia acerca de los derechos humanos se hizo evidente recién a partir de la experiencia negativa que se vivió en el siglo XX, con la primera y segunda guerras mundiales, en las que murieron millones de personas y se cometieron violaciones contra la dignidad humana.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el 24 de octubre de 1945, representantes de cincuenta países reunidos en la ciudad de San Francisco, en los Estados Unidos, redactaron la Carta de las Naciones Unidas, que dio origen a esta organización internacional destinada “a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.

Uno de los primeros logros de las Naciones Unidas fue la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 1948. Con esta Declaración comienza la internacionalización de los Derechos Humanos. La Declaración asume que los derechos son inherentes a la dignidad humana, sin ningún tipo de distinción.

Con posterioridad a la Declaración Universal de Derechos Humanos se han establecido otros pactos y convenciones que la complementan. Sin embargo, los derechos de las personas siguen siendo violados en diversas partes del mundo. En la actualidad, el desafío más importante que enfrentan las personas en el mundo consiste en hacer que la dignidad humana no sea simplemente una declaración de principios.

Características de los derechos humanos

 Pizarra: Características de los Derechos Humanos, conceptos recopilados de Naciones Unidas.
 Pizarra: Características de los Derechos Humanos 
Conceptos recopilados de Naciones Unidas

Los Derechos Humanos se caracterizan por ser:

(1) Universales:
Lo que significa que todas las personas tienen la misma dignidad y nadie puede quedar excluido ni ser discriminado del disfrute de estos derechos.

(2) Naturales:
En tanto su origen no es el Estado ni las leyes sino la propia naturaleza o dignidad de la persona.

(3) Inalienables:
Porque ninguna persona puede renunciar a ellos ni negociarlos y el Estado no puede disponer de los derechos de los ciudadanos.

(4) Obligatorios:
Porque imponen a las personas y Estado la obligación de respetarlos, aunque no exista una ley que así lo establezca.

(5) Indivisibles:
Porque suprimir alguno de ellos pone en peligro todos los demás.

(6) Inviolables:
Porque no pueden ser lesionados ni destruidos sin que ello constituya a un atentado contra la persona.

¿Existen valores universales en todas las sociedades?

Pizarra: Valores Universales y Dignidad Humana
Pizarra: Valores Universales y Dignidad Humana

¿Existen valores universales en todas las sociedades?

 Si consideramos que cada sociedad tiene su propia escala de valores y que las personas no suelen coincidir entre sí acerca del valor que otorgan a las distintas situaciones o cosas, podríamos pensar que difícilmente habrá valores aceptados por toda la humanidad.

Sin embargo, para que las personas y culturas puedan convivir se necesita que todas las sociedades respeten exigencias éticas mínimas que surgen del hecho de que todos los individuos pertenecemos al género humano, por encima de cualquier diferencia que podamos tener.

En la actualidad se ha logrado que exista cierto consenso a la hora de considera como universales los valores relacionados con la dignidad humana.

Algunos de esos valores son la búsqueda de la verdad, la paz, el respeto por la vida, la solidaridad, la justicia, la libertad, la comprensión mutua, la honradez y el entendimiento entre culturas y naciones.

Al respetar la dignidad humana como un valor fundamental y universal, estamos reconociendo que, para garantizar la convivencia entre los seres humanos, es preciso que todos comprendan que los derechos propios de las personas no pueden ser dejados de lado o negarlos.

Si adoptamos esta postura, tendremos que reconocer que aunque cada persona o cultura tiene sus propias maneras de vivir. Sin embargo, hay límites que es necesario reconocer para poder asegurar que la convivencia sea pacífica y que no se resuelvan los conflictos por medios violentos.

Los valores y la dignidad humana

Pizarra: Los valores y la dignidad humana
Pizarra: Los valores y la dignidad humana 

Los valores y la dignidad humana

Desde que nacemos, como integrantes de una sociedad, vamos adquiriendo una serie de pautas de conducta, entre ellas las que nos permiten diferenciar lo que nuestra sociedad considera que está bien hacer o decir de aquellos que se juzga como malo o inconveniente. Esas pautas regulan nuestras relaciones con otras personas y nos orientan en la realización de nuestras acciones individuales.

El conjunto de reglas que permiten a una sociedad establecer lo que es bueno y lo que es malo conforma la ética. Ese código no es un texto ni está necesariamente escrito en un documento, pero todos los integrantes del grupo lo conocen.

Sobre la base de esas reglas, las personas, en el transcurso de sus vidas, adquieren y desarrollan su propia capacidad de elegir y ejercer su libertad. Pero, por otro lado, ese mismo código marca los límites que permiten que todos puedan convivir. Nadie puede desentenderse de las normas éticas de la sociedad en la que vive, pues ellas aseguran la convivencia de sus integrantes.

Todas las sociedades poseen principios y creencias a partir de los cuales juzgan las cosas y las acciones humanas. Las convicciones que orientan a una sociedad se denominan valores. Cada sociedad fundamenta esos valores en las ideas que tiene acerca de la forma de actuar de las personas y también en sus creencias religiosas y sus tradiciones culturales. Así, cada sociedad adopta algunos valores y los ordena según la importancia que les da.

Muchos conflictos entre los seres humanos tienen su origen en que esos valores no siempre son compartidos, o su forma de expresión es diferente. Ésta es la razón por la que algunas personas sostienen que la dignidad humana es solamente un ideal, y que cada cultura puede tener una idea diferente acerca de lo que las personas pueden o deben hacer.